Extraño sistema de control Varios son los despropósitos que hacen de Iron Man un videojuego totalmente obviable incluso para los fans del héroe. El primero es, como hemos comentado, la exagerada repetición del desarrollo. El segundo es el control cuya definición se queda a mitad entre torpe y absurdo. Dos son los botones empleados para volar, tres si contamos con el de esquivar, y dependiendo de cual utilicemos el eje vertical varía su orientación de arriba a abajo y viceversa. El lío es tal que al final optamos por no volar y quedarnos suspendidos en el aire inmóviles mientras apuntamos con la mirilla para eliminar enemigos.
Si volar y disparar es una tarea casi imposible, realizar otras acciones nos hará sudar la gota gorda. Podemos también atrapar misiles o enemigos voladores con el botón B para destruirlos rápidamente, pero estas maniobras requieren de una precisión tan exagerada que pocas veces saldremos airosos.
A lo largo del juego, y dependiendo de cuantos objetivos eliminemos, iremos recaudando dinero. Con él podemos comprar mejoras para el traje que se distribuyen en Sistema Central, que es la potencia de la armadura de Iron Man; Repulsores, el arma principal; Sistema de Alimentación, que es la energía total; Armas Secundarias y Propulsión.
Ya dentro de la misión podremos elegir hacia dónde queremos derivar la energía principal del corazón de Iron Man. Haciendo esto es posible potenciar alguna característica en detrimento del resto. Si por ejemplo nos encontramos en una zona plagada de enemigos podremos derivar el sistema hacia los Repulsores, el arma principal. O si necesitamos movernos más rápidamente podemos hacer lo mismo pero hacia el sistema de Propulsión. En realidad estos cambios son muy poco útiles en el fragor de la batalla, y lo más común es derivar la energía a los Repulsores que es lo mejor para terminar cuanto antes con el enemigo.
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